Temas

Configuraciones territoriales y modelos de atención en salud (rural/urbano/disperso; ciudad-región, provincias, etc.).

Los servicios territoriales no pueden prescindir del análisis que se haga de aquellos hechos importantes que han marcado la política de servicios de salud en un país; es así como a partir del conocimiento de los contextos, de los territorios y del análisis de las dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales en las que se ven inmersas las personas, es posible definir de manera acertada modelos de atención en salud que respondan tanto a las necesidades manifiestas en materia de salud, como a las potencialidades que se tienen dentro de cada comunidad.

El reconocimiento del carácter histórico y socialmente determinado de la salud-enfermedad ha sido el eje de trabajo de la epidemiología y de la medicina social mundial, pero también han existido otras corrientes como las norteamericanas y latinoamericanas, que se han configurado como alternativas a los modelos de énfasis biomédico en la salud pública. A partir del reconocimiento de las limitaciones del enfoque empírico-funcionalista y biomédico, la Organización Mundial de la Salud a través de la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud , planteo una serie de conclusiones y recomendaciones que fueron recogidas en el informe Subsanar las desigualdades en una generación: alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud , lo cual demuestra que en ningún país del mundo los riesgos y daños en salud entre grupos de la población se distribuyen al azar, sino de manera sistemáticamente desigual, como consecuencia de los determinantes estructurales y proximales que generan desigualdades en salud.

De otra parte, en Colombia por ejemplo, los diferenciales de la mortalidad perinatal e infantil por lugar de residencia (urbano-rural) o nivel educativo de la madre, así como los diferenciales regionales (Chocó y Guajira vs. Bogotá), y las grandes disparidades por anemia nutricional según residencia urbano/rural, explicadas particularmente por carencia de agua potable, saneamiento básico y otros factores asociados a las condiciones sociales de estos grupos poblacionales (Vega, y otros, 2008), son algunas de las inequidades manifiestas más notables que plantean un desafío profundo.

Unir la construcción de nuevos modelos de atención en salud para responder a las necesidades locales, teniendo en cuenta la variable territorial, se convierte entonces en una estrategia que empieza a introducir la intersectorialidad y a poner en entredicho la lógica seguida hasta ahora en la organización de los servicios por tipo de prestación o por colectivos que prescindían de referencias directas al territorio. Con este conocimiento será posible diseñar de manera pertinente y diferencial los modelos de atención en salud que funcionarían para cada territorio en particular (rural/urbano/ Rural disperso).

Basados en lo anterior, nos planteamos los siguientes interrogantes:

¿Que tanto se tiene en cuenta el territorio al momento de diseñar modelos, programas, proyectos y estrategias en salud?.

  • Descripción
  • Problematización
  • Pregunta.

¿El diseño de modelos, programas, proyectos y estrategias en salud considera al territorio como un elemento fundamental para su construcción?.

El papel de los sistemas de salud, ordenamiento y desarrollo del territorio: redes de servicios, zonas francas en salud, distritos industriales de salud.

El concepto de territorio está íntimamente ligado con el de espacio por lo cual es el territorio donde una sociedad se despliega. Lo anterior implica una gran relación entre territorio, espacio y sociedad. Es precisamente el territorio, el escenario propicio para la interrelación entre la sociedad y la naturaleza, la cual es de permanente transformación, y es allí donde se ejecutan las políticas públicas, las cuales a través del proceso de planificación se planea a corto, mediano y largo plazo. Es en los entes territoriales donde se observan los grandes contrastes entre lo urbano y lo rural, y sus consecuencias observadas en los diferentes resultados y grados de salud en la sociedad. En otras palabras, existe una estrecha relación entre territorio y el grado de desarrollo de las comunidades.

En dicho contexto, es allí donde se deben realizar los mayores esfuerzos para cerrar la brecha en el nivel de salud garantizando el bienestar, la inclusión social y la equidad. El gobierno nacional desde los años 80s han desarrollado diferentes estrategias para acercar a los tomadores de decisiones y las comunidades buscando conjuntamente la solución a las necesidades de cada comunidad. Estrategias como la descentralización y otras especificas en el sector salud como las redes de servicios de salud, las zonas francas en salud, los distritos industriales de salud, e incluso la atención primaria en salud desde lo local.

¿Cómo están hoy preparados los entes territoriales para afrontar este papel tan importante en el actual sistema de salud?.

Reformas, transformaciones y desempeño de los sistemas de salud: los desafíos frente a la diversidad de las configuraciones territoriales (desigualdades, inequidades, situación de salud, etc.).

Desde comienzos del siglo XXI muchos gobiernos y sectores de la población en los países de la región americana reconocen la crisis en los sistemas de salud, para lo cual han venido desarrollando respuestas en el marco de dos tipos de reformas. Las primeras, se han orientado a darle sostenibilidad, principalmente financiera y técnica a los sistemas; y las segundas, orientadas al desarrollo de sistemas de derechos fundamentales de salud, participación social y descentralización política, desarrolladas bajo la influencia y presión de los movimientos sociales y partidos políticos progresistas; aunque, en algunos casos, con un alcance asistencialista y sin recursos suficientes para financiar y sostener las nuevas responsabilidades sociales y gubernamentales.

Todas las reformas han sido formuladas e implementadas en un contexto general de globalización y cambios económicos en el marco de relaciones y negociaciones de poder entre actores del estado y de la sociedad civil con predominio de intereses particulares entre aseguradores, empresas productoras de tecnologías médicas, prestadores de servicios de salud y gremios de profesionales, con una casi inexistente participación de la ciudadanía.

En ambas propuestas, la flexibilidad y adaptabilidad a condiciones locales diferenciadas y la posibilidad de evolución en el tiempo según se modifiquen, no se ha evidenciado de manera relevante, siendo el territorio un legitimador de los cambios en los sistemas de salud en sus diversos contenidos y en sus distintas modalidades para responder de manera particular a la demanda social y a las especificidades estructurales del territorio en el que actúan. Para comprender estas dinámicas políticas, sociales, económicas y sectoriales que determinan las decisiones políticas sobre la salud y los sistemas de salud en el V Congreso Internacional de Sistemas de Salud, se busca reflexionar y crear un espacio de deliberación para la comprensión de las crisis de los sistemas de salud y para la construcción de alternativas políticas y sociales que contribuyan al desarrollo de reformas que transformen lo niveles de ilegitimidad en participaciones democráticas de defensa a los derechos sociales y de cambios estructurantes en los sistemas de salud ajustados a las condiciones del territorio.

Surgen entonces interrogantes sobre:

  • ¿Las reformas y transformaciones de los sistemas de salud contemplan la diversidad de las configuraciones territoriales?.
  • ¿Los sistemas de salud están dotados de flexibilidad para salvaguardar y respetar la historia de los individuos y colectividades en el marco de la territorialidad, que valoren su situación de salud, creencias, normas y representaciones colectivas?.
  • ¿En los sistemas de salud de américa latina sus reformas contemplan un modelo integrado y coordinado entre lo social y lo sanitario, incluyendo los mecanismos que permitan la máxima accesibilidad a los usuarios, el uso eficiente de los recursos disponibles, entre otros, para hacer particular y ajustada la respuesta a las necesidades del territorio?.

Territorio en el contexto de la salud global: trascendiendo las fronteras y límites de soberanía del estado nación.

La salud global, derivada de la salud pública y la salud internacional, se refiere a situaciones que han dejado de ser de responsabilidad y manejo exclusivo de determinado Estado, para constituirse en problemas donde, para su solución, necesariamente se debe trabajar de manera coordinada y colaborativa entre las naciones para propósitos específicos y de interés común.

La salud global no se detiene sólo en aspectos relacionados con los sistemas y servicios de salud, sino que va más allá en el reconocimiento de los determinantes transnacionales de la salud que rompe con la noción tradicional de territorio demarcada por la frontera político administrativa y supone discutir sobre la equidad y la justicia social, tales problemas derivados de los flujos migratorios, el cambio climático, la seguridad alimentario-nutricional, la distribución de los recursos para el desarrollo, los problemas derivados de la creciente urbanización en el mundo, los conflictos armados y la violencia en general en sus diferentes manifestaciones.

La situación de la salud global ha sido afectada por la expansión de la globalización. Los viajes, el comercio, los flujos de capital, el mercado global y la tecnología informática han trascendido de manera incremental los confines de los Estados y han determinado nuevos desafíos para controlar las enfermedades y otras amenazas de salud. Estilos de vida que ahora se logran diseminar entre millones de personas en pocos días u horas afectan a las poblaciones y aceleran la difusión de todo tipo de epidemias.

¿Cuáles son las acciones que deben emprender los Estados, en las lógicas de sus sistemas de salud junto con los organismos internacionales, la sociedad civil y la comunidad para responder a esos problemas de impacto global?.

Diversidad étnica, cultural y religiosa: territorialidades que construyen socialmente dimensiones alternativas de la salud.

La diversidad es inherente al ser humano, desde allí se materializan formas diferentes de ser, pensar, sentir y vivir en el mundo. Algunos grupos sociales consideran que los animales, las plantas, el agua, el sol, la tierra, y el ser humano hacen parte de un continuo, y desde allí, la salud se asocia con el equilibrio, el bienestar, el cuidado, el buen vivir de las personas y del territorio.

No obstante, a lo largo de la historia ha sido frecuente que las construcciones sociales, políticas, económicas, culturales de los llamados grupos mayoritarios o que detentan mayor poder en la sociedad, tiendan a considerarse como el deber ser, conllevando a que esas “otras” formas de ser, entender, y vivir en el mundo sean invisibilizadas. Precisamente esta mesa de trabajo se orienta a discutir en torno a la diversidad y cómo desde ella se construyen formas diferentes de entender la relación entre la cultura, el territorio y la salud.

Preguntas orientadoras:

  • ¿De qué manera la forma cómo se significa la relación persona- territorio da lugar a significados y practicas diversas en torno a la salud?.
  • ¿Qué relaciones existen entre cultura, territorio y salud? ¿por qué es importante visibilizar estas relaciones?.
  • ¿Por qué lo religioso es un ámbito relevante para entender el territorio y la salud?
  • ¿por qué es importante considerar la diversidad étnica en el marco de la relación territorio-salud?.

El cuerpo como territorio: explorando los conflictos, inequidades e injusticias (género y salud, discapacidad, envejecimiento, infancia, masculinidades, etc.).

En la historia reciente de la medicina occidental el cuerpo ha sido lugar sagrado y alma; experimento e individuo; enfermedad, discapacidad y muerte. También, el cuerpo como espacio de resistencia ha sido reivindicado por grupo feministas, comunidades étnicas, negritudes, indígenas, campesinos, organizaciones sindicales y de trabajadores; rescatando el valor del cuerpo como territorio y evidenciando cómo éste ha sido espacio de extracción de valor, de subordinación y, así mismo, de emancipación. La salud pública consciente de las reivindicaciones alrededor del cuerpo como territorio físico y social; a la vez intersubjetivo y personal, invita a la academia, a la sociedad en general y a todos aquellos y aquellas quienes estén trabajando sobre el asunto del cuerpo como territorio para que presenten sus desarrollos, reflexiones y experiencias en la materia; de modo que juntos construyamos espacios de reflexión y diálogo sobre los alcances de éstos para el diseño de acciones y políticas en salud poblacional.

Desterritorialización y salud: migraciones, desplazamientos y reasentamientos (causados por el hombre y por la naturaleza): actividades extractivas, violencia, pobreza y desastres naturales.

Las movilidades internacionales de las poblaciones ha sido un aspecto que ha estado presente desde el inicio de la historia de los seres humanos, y el desplazamiento de las personas a través de las fronteras, se ha hecho presente desde que éstas empiezan a formar parte de los territorios. Los estudios de los movimientos humanos se han presentado de una manera amplia, incluyendo todos los tipos de desplazamientos de las personas, y de una manera más restringida contemplando los cambios de residencia de quienes se mueven en los espacios territoriales. Actualmente, es posible señalar que la migración forma parte del proceso de globalización, por lo cual se plantean retos necesarios a ser abordados en el marco de los derechos humanos, la equidad y la justicia social.

Hoy en día, estudios demuestran que las migraciones han generado impactos a nivel demográfico en el incremento de los indicadores poblacionales de los países (Cangiano, 2018; Naciones Unidas, 2017; Rodríguez y col, 2013); a nivel económico, relacionado con las remesas, las aportaciones económicas de los migrantes y el capital humano (Brain Drain) (World Economic Forum, 2016; OCDE, 2015; CEPAL, 2008); en el marco medioambiental, debido al abandono de las actividades tradicionales, el fuerte proceso de urbanización de los lugares de llegada y de origen, tanto a nivel de los pueblos como de las grandes ciudades (Adamo; 2016 Comisión Europea, 2015; Observatorio de Migraciones del Caribe, 2013; Jónsson, 2010;); en torno a los cambios en las conformaciones familiares, sociales, y los propios cambios a nivel étnico y cultural (Fernández, 2014; Puyana, 2007); y más recientemente en el denominado codesarrollo (Khoudour-Castéras, 2016), todo lo anterior ha impactado directamente en las condiciones de salud, la respuesta propia de los sistemas de salud, el perfil epidemiológico de los países de salida y llegada, convirtiéndose en nuevos retos a ser abordados frente a las necesidades en salud presentes en estas poblaciones. En este sentido se requieren reflexiones profundas en lo que a territorio y movilidad humana refieren. Es por ello que, este tema durante el congreso indagará algunos aspectos que pueden ser analizadas en el contexto migratorio contemporáneo:

  • En la realidad migratoria actual ¿Cómo se ha pensado en la respuesta a la atención en salud (más allá de la atención en urgencias) hacia la población migrante?.
  • ¿Cómo pensar en estrategias efectivas para que los estados den respuesta a las nuevas realidades presentes en el marco de las migraciones internacionales?.

¿Cuáles son los retos de la salud, en el nuevo marco de la atención de enfermedades de alto costo procedentes de otras latitudes como son el VIH, la Hemofilia, la diabetes, etc.?.

Territorios virtuales y salud: Telemedicina; redes e-pacientes; TIC y Salud; teletrabajo, sistemas de información geográfica (SIG), redes sociales y vigilancia en salud pública. etc.

El mundo material que históricamente habitamos humanos y demás seres, tiene hoy su contraparte, su “otro mundo” paralelo, aunque no siempre sincrónico ni universal: el mundo virtual. En este mundo virtual, territorio de cada vez más humanos, se escuchan voces -muchas veces- inaudibles en los espacios físicos y se evidencian de formas diversas las realidades de los territorios del globo. Conectados por nuestros idiomas, imágenes, videos y audios buscamos superar dolorosas barreras geográficas y expresamos necesidades en salud, expectativas sociales, realidades territoriales y problemas que compartimos o nos separan, ya sea desde nuestras apuestas comunes o desde las fronteras de nuestros territorios. Este espacio virtual y sus interacciones con lo materialidad de la vida humana, de la salud poblacional e individual, se constituye en el lugar de posibilidad para la integración de voces, bits y voluntades que antes, y aún ahora, montañas, valles, ríos, mares y fronteras separan.

La posibilidad de integrarse en estos espacios promete a nuestra especie la esperanza de enfrentar los retos del mundo contemporáneo. Nunca antes como ahora habíamos conocido quiénes y cuántos somos, dónde estamos y cómo vivimos. El reconocimiento, reporte y seguimiento a eventos en salud y enfermedad, junto con nuestras dinámicas demográficas, económicas y políticas pasa, no solo por el formato en papel, si no por el móvil; las redes sociales; las comunidades virtuales de e-pacientes y ciudadanos digitales; por sistemas de información geográfica; mensajería de texto y aplicaciones móviles. Distancias antes imposibles hoy se cubren con telemedicina; pacientes y médicos conectados por mensajería instantánea; exámenes y resultados de laboratorio que llegan en segundos por sistemas transaccionales de historia clínica electrónica. Humanos simulados, realidad virtual e inteligencia artificial que cambian el mundo de la enseñanza. Un mundo otro, un mundo nuevo … Sin embargo, en éste co-existen aún injusticias; sigue existiendo la desigualdad, aunque ahora con rostros y palabras en unos y ceros…

Los sistemas de salud deben enfrentar la promesa tecnológica revisando sus principios éticos en función de la individualidad, la libertad y la privacidad desde las cuales las tecnologías de la información y la comunicación son enunciadas. Posibilidades todas retadoras, demandantes y esperanzadoras las que nos ofrecen estas tecnologías si nos acercamos a ellas con actitud crítica y espíritu abierto. Nuestro congreso convoca a investigadores – y sus desarrollos diversos en la temática- del sector salud para que reflexiones sobre las implicaciones de las tecnologías en información y comunicación como un nuevo territorio para la salud de las poblaciones.

Bioespacios y Salud.

Subtema a) salud ambiental, ambientes sanos para la promoción de salud y el bienestar.

Salud Ambiental comprende los aspectos de la salud humana y calidad de vida que están influenciados por factores ambientales, dentro de los cuales se incluyen factores físicos, químicos, biológicos, sociales y psicosociales. También se refiere a la teoría y práctica de la evaluación, control y prevención de dichos factores.

Por lo general, los territorios se conforman por flujos migratorios de personas atraídas por las oportunidades que ofrecen las riquezas naturales y del subsuelo. Sin embargo, cuando el incremento de la población ocurre de manera desordenada, la salud de la población se ve amenazada por varios eventos que se desencadenan, por ejemplo: Se aumenta la carga contaminante en las aguas residuales, las cuales llegan a los ríos que son utilizados para regar los cultivos necesarios para alimentar a la creciente población, entonces la calidad de los alimentos se disminuye dado que son regados con aguas contaminadas. También aumenta la producción de residuos sólidos, lo que implica un colapso de los sistemas que fueron diseñados para una capacidad menor y una demanda adicional de terreno para rellenos sanitarios. Asimismo, se incrementa la contaminación atmosférica, dado que aparecen nuevas industrias y aumenta el parque automotor tanto de transporte público como privado. Por otro lado, el aumento de la demanda de energía eléctrica y de viviendas nuevas implica un incremento en la explotación minera, la cual crea efectos adversos en el medio ambiente, que posteriormente se traducen en riesgos para la salud de las poblaciones.

¿Qué políticas, acciones y tecnologías pueden mitigar o prevenir los peligros para la salud, ocasionados por explotación inadecuada de recursos y las consecuencias de las dinámicas de crecimiento poblacional desordenado?.

 

Subtema b) el trabajo como territorio de vida, salud y enfermedad.

El trabajo como bioespacio puede entenderse como un territorio cuyos límites no son estáticos, sino que responden a las dinámicas de construcción social que surgen de las relaciones complejas que se establecen entre los seres humanos y el contexto en el que laboran. Es así como, el ámbito laboral se puede vislumbrar como un escenario de interrelación dinámica entre las condiciones de empleo (empleo estable, empleo precario, trabajo informal, trabajo infantil), las condiciones de trabajo (condiciones físicas, biológicas, químicas, biomecánicas y psicosociales propias de las actividades laborales, así como los factores organizacionales y los procesos de producción) y la salud.

La relación salud – trabajo no es unidireccional y en ese sentido cabe la afirmación que es necesaria la salud para trabajar y trabajar para fomentar la salud. Así mismo, se puede decir que el trabajo tiene la propiedad dual de configurase en un escenario de bienestar, satisfacción y salud; o en un territorio propicio en el que emergen problemas individuales y colectivos de salud.

La precarización de las condiciones de empleo representa una reducción de la seguridad social y un incremento de la inestabilidad laboral, lo que se relaciona con la salud de las personas, no solo por las limitaciones que esto significa en la atención en salud, la garantía de contar con licencias de maternidad / paternidad y enfermedad, y la protección de poblaciones vulnerables (p.ej. menores trabajadores); sino por la tensión que genera la incertidumbre de contar con un trabajo como fuente de ingresos, lo que a su vez está asociado a problemas de salud mental y al fomento de la aceptación tácita de condiciones de trabajo que pueden ser muy nocivas para la salud (p.ej. exposición a sustancias químicas y condiciones físicas altamente peligrosas, elevado riesgo de accidentalidad, labores que representan un alto desgaste físico, jornadas de trabajo extenuantes, elevadas cargas de trabajo, etc.).

De otro lado, el abordaje de las diferentes formas de producción, organización y distribución del trabajo implica exposiciones diferenciales a condiciones laborales que estarían relacionadas con patrones particulares de salud – enfermedad, lo que representa un reto para aproximarse a esta relación desde un abordaje clásico de exposición a agentes de riesgo (químicos, físicos, biomecánicos, psicosociales, etc.), sin dejar de lado la atención a los desafíos emergentes para la relación salud – trabajo derivados de las nuevas formas y dinámicas laborales (teletrabajo, flexibilización temporal del trabajo, trabajo de poblaciones migrantes, balance entre el trabajo y la vida familiar, intensificación del trabajo, envejecimiento de la población laboral, e incursión de nuevas generaciones en el ámbito laboral, por mencionar solo algunas).

En este contexto, esta mesa busca convocar trabajos que permitan generar una reflexión y discusión en torno a la siguiente pregunta: ¿cómo el trabajo, como bioespacio, se configura como un territorio en el que se produce el proceso salud – enfermedad?.

 

Subtema c) territorios urbanos, rurales, hábitat y salud.

El hábitat se refiere al lugar permanente donde las personas viven e involucra tanto los espacios geográficos, físicos y sus entornos, donde se desarrollan los procesos de producción, reproducción de manera estable para la perpetuación de la especie humana. En la organización territorial, se han distinguido lo rural y lo urbano como dos dimensiones diferenciadas de dichos espacios, como extremos de un continuum en el que emergen otras formas como las zonas de conservación para la protección de ecosistemas y las metrópolis, por ejemplo. Como lugar permanente de vida, el hábitat implica directamente la vivienda saludable, la infraestructura vial y de servicios para la movilidad, el esparcimiento y la socialización de la vida en comunidad tales como los parques, centros culturales, colegios, transporte público, entre otros.

Las situaciones problemáticas que se ubican en este contexto tienen que ver la mayoría de las veces con el acceso inequitativo a vivienda digna que respete las dinámicas y prácticas culturales de las poblaciones en la concepción de este espacio de socialización y de vida, que cuente con servicios públicos y de saneamiento básico, libre de hacinamiento y que sea segura. Especialmente crítico el acceso al agua potable, la gestión de los residuos sólidos y líquidos, la exposición a vectores, entre otros.

En el entorno de la vivienda, especialmente en las zonas de periferia urbanas, aquellas en las que se asientan las personas con altos grados de marginalidad y exclusión social, la posibilidad de tener un hábitat saludable es aún más reducida porque están circunscritas no sólo a la inexistencia de servicios suficientes para la calidad de vida, sino también al hecho que el bajo costo del suelo es un incentivo para la proliferación de la producción industrial generando exposiciones a riesgos de carácter biológico y químico, pero también a la generación de asentamientos espontáneos en zonas de riesgo. Por su parte, las zonas rurales han sido históricamente aquellas a las que menor atención se presta en la configuración de un hábitat saludable, dado que no se ha logrado configurar políticas diferenciales para estas poblaciones, además de la severidad que se expresa en el déficit de infraestructura, servicios, equipamientos, etc. Las respuestas estatales frente a precariedad de la vivienda rural no son pertinentes pues tienden a extrapolar diseños de vivienda urbanos masificados desconociendo el rol productivo de la vivienda rural como escenario no sólo de asentamiento sino de trabajo.

Si bien la configuración de hábitats saludables requiere de acciones integrales y articuladas de diversos sectores estatales, existe un reclamo por el liderazgo del sector salud, en cuanto el hábitat es un factor determinante para garantizar el derecho a la salud debido a los impactos que los déficits existentes generan sobre la salud individual y colectiva.

¿Cómo las políticas y sistemas de salud están contribuyendo a la generación de hábitats saludables? ¿cuáles son las consecuencias que sobre la salud está generando el déficit de hábitat saludable y cómo estos inciden en las inequidades en salud?.

 

Subtema d) Territorio, soberanía y seguridad alimentaria: estrategias para la salud y el desarrollo del territorio.

La seguridad alimentaria y nutricional, así como la soberanía alimentaria son reconocidas como derechos humanos en conexión con la vida, la salud y el bienestar de las poblaciones y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre.   La seguridad alimentaria se refiere a la disponibilidad permanente de alimentos, a su acceso y consumo oportuno en condiciones de calidad e inocuidad. La soberanía alimentaria tiene que ver con la organización de la producción y consumo de alimentos locales, respetando las elecciones de los pueblos, sus prácticas y tradiciones culturales. Implica además la protección y regulación en el ámbito nacional de la producción agropecuaria y del mercado doméstico.

La falta de garantía del derecho equitativo a una alimentación sana es causante de la subnutrición, malnutrición y desnutrición, condiciones que afectan especialmente a grupos vulnerables y en situación de pobreza. El hambre, causada por condiciones extremas de escases de alimentos y al incremento de sus costos, no sólo contribuye a la pauperización de las poblaciones sino también a la propagación de la morbilidad y mortalidad en las comunidades. Por otra parte, fenómenos como el desplazamiento, las migraciones forzadas, la falta de productividad del campo, el cambio climático, la contaminación ambiental, la falta de protección a la producción y consumo local, las malas prácticas de la industria alimenticia, junto con los fenómenos de globalización y tratados de libre comercio que transforman las dinámicas de producción propia, de abastecimiento, de acceso y disponibilidad de alimentos sanos y nutritivos, son entre otros, los factores que amenazan la soberanía y seguridad alimentaria. Estos representan una problemática multidimensional y por tanto requieren de acciones de Estado y de las políticas públicas en una lógica multisectorial que representen respuestas integrales para incidir sobre la vulnerabilidad alimentaria y nutricional, acompañados de adecuados mecanismos de vigilancia, de regulación y de intervención para garantizar de manera oportuna la disponibilidad y acceso a los alimentos.

Sin embargo, las respuestas existentes parecen no ser suficientes para abordar estas problemáticas; particularmente desde los sistemas de salud, donde la solución es sectorizada y centrada esencialmente en la atención clínica individual de las problemáticas, con escasas acciones de prevención y promoción, y muchas veces en ausencia de la lógica intersectorial.

¿Cómo los sistemas de salud están dando respuesta a los problemas de seguridad alimentaria, nutricional y a la soberanía alimentaria? ¿Cuáles son sus aciertos, fallas y desafíos para garantizar estos derechos y sus implicaciones en la salud de las poblaciones?.

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